miércoles, 8 de agosto de 2012

La segunda guerra servil




SEGUNDA GUERRA SERVIL



Unos de los episodios más importantes de la historia romana son las llamadas Guerras Serviles, levantamientos de esclavos contra sus dueños romanos que, hasta en tres ocasiones, lograron poner en jaque a la joven República Romana.  

Treinta años mas tarde de la primera rebelión (dentro del contexto de la Guerra de los romanos contra los Cimbrios) estalló una segunda revuelta en Sicilia, la conocida como II Guerra Servil.

 En el año 104 a.C. el cónsul Cayo Mario ordenó el establecimiento de levas a fin de reclutar los suficientes soldados para combatir a los Cimbrios en la Galia Cisalpina.

 Cuando los romanos pidieron ayuda al rey Nicomedes II de Bitinia, el monarca oriental le negó el envío de refuerzos con la excusa de que los recaudadores de impuestos romanos habían exprimido su territorio de tal forma que no podía costear el reclutamiento y movilización de un ejército de apoyo.

 Para subsanar el problema, el senado decretó que parte de los esclavos destinados a servir en los campos de cultivo sicilianos debían ser liberados a fin de proveer de mano de obra a los bitinios.

 Tras la liberación de ochocientos esclavos se produjo el levantamiento de los que aún permanecían en la isla.

 A la cabeza de los sediciosos se posicionó Salvio, un esclavo que luchó por sus derechos y fue elegido como líder de la revuelta.

Salvio asumió el nombre de Trifón.

 Los esclavos formaron una fuerza considerable que contaba con 20.000 unidades de infantería y 2.000 de caballería, además de varios destacamentos bien armados y entrenados.

 El cónsul romano Aquilio logró aplastar la rebelión tras muchas dificultades y enormes perdidas por parte de los romanos.

La primera guerra servil


Primera Guerra Servil

La Primera Guerra Servil (135 a. C. - 132 a. C.) comenzó con el levantamiento de los esclavos de Sicilia contra los romanos. Euno, que afirmaba ser un profeta, y Cleón, alzado como general de los sublevados, fueron sus líderes. Se produjeron batallas menores con resultado victorioso para los rebeldes, que contaban con un contingente de entre 60.000 y 200.000 hombres, habiendo tomado la ciudad de Enna, en el centro de la ínsula, hecho profetizado por Euno, hasta el desembarco de un ejército romano en la isla de 70.000 efectivos que sofocó la sedición finalmente. Antecedentes
El levantamiento de los esclavos se debió sobre todo a los cambios de propiedad subsiguientes a la expulsión de los cartagineses de la isla durante de la Segunda Guerra Púnica. Los especuladores italianos se apresuraron a llegar a la isla y compraron a los sicilianos grandes lotes de tierra a bajos precios o llegaron a ser los ocupantes de haciendas completas, que habían pertenecido a la parte cartaginesa de Sicilia, o bien fueron incautadas por Roma tras la huida o ejecución de sus antiguos amos.
Los sicilianos de la zona romana siguieron este ejemplo y se hicieron ricos a expensas de sus vecinos. Los esclavos eran baratos y Sicilia era una zona donde había un flujo de grano seguro, con excedentes para exportar a Italia, que sufría los estragos de la guerra. Por ello Sicilia se llenó de esclavos, que eran empleados en cultivar grano para los grandes propietarios, sicilianos o italianos, que no los alimentaban correctamente y tenían que robar de los cultivos para asegurar su propio sustento. Los sicilianos pobres fueron los que más sufrieron esta situación; como los grandes propietarios estaban muy contentos con sus esclavos y les mantenían a sus expensas. Esta zona que normalmente estaba en paz y llena de grandes propietarios que exportaban grano a Italia todos los años, sin embargo no estaba exenta de tensiones internas que ponían en peligro la propia provincia. Tras setenta u ochenta años de dominio romano, los esclavos se rebelaron por primera vez.
Guerra Servil
El jefe de los esclavos inició la rebelión con doscientos mil hombres entre los cuales había mujeres y niños. El líder de los esclavos era de Siria y se llamaba Euno y se había dedicado a ser profeta y mago entre los esclavos. Gracias a estas profecías Euno alcanzó la jefatura de las tropas cuando estalló la rebelión. Según algunos historiadores, Euno era un hombre más astuto que capaz, aunque los únicos que escribieron sobre él fueron sus enemigos. Las victorias que obtuvo frente a los romanos fueron mérito de su lugarteniente, un cilicio llamado Cleón, pero debió ser un hombre de una considerable habilidad para mantener su puesto durante tanto tiempo. La capacidad militar de Cleón, sin embargo debió ser limitada y sólo algo mejor que la de sus soldados-esclavos. Cleón cayó en batalla y Euno fue capturado pero murió antes de ser ajusticiado.
La guerra duró de 135 a. C. a 132 a. C. Fue la primera de las tres rebeliones de esclavos que asolaron a la República Romana siendo la última, la que fue comandada por Espartaco, la más importante.



La Rebelión de Espartaco


LA REBELIÓN DE LOS ESCLAVOS

Orígenes de la rebelión

Espartaco era originario de Tracia, en la actual Bulgaria. Militó en las auxilia, las tropas auxiliares de Roma, de las que desertó. Al no ser ciudadano romano, una vez capturado fue reducido a la esclavitud. Fue destinado con su hermano a trabajos forzados, pero gracias a su fuerza física, fue comprado por un mercader para la escuela de gladiadores de Capua de Léntulo Batiato.

Inicios de la rebelión

En el año 73 a. C., durante su permanencia en esta escuela, Espartaco ideó y llevó a cabo una rebelión a fin de escapar junto a varios compañeros. Unos 74 hombres, encabezados por Espartaco, huyeron de la ciudad armados con todo lo que encontraron. Encontraron con un convoy que transportaba armas de gladiadores y se apoderaron de él, tras lo cual se retiraron al monte Vesubio, desde donde empezaron a llevar a cabo acciones de pillaje contra las localidades vecinas. Espartaco estableció un reparto equitativo del botín entre todos sus hombres, lo que le atrajo gran número de seguidores entre los esclavos de las fincas aledañas al volcán.

Al tener conocimiento del botín, los romanos, enviaron desde Capua una pequeña brigada de soldados, que fue derrotada. En consecuencia, los romanos se alarmaron y enviaron una unidad de 3.000 hombres al mando de Cayo Claudio Glabro.

Contrario a la doctrina militar romana, e infravalorando completamente a los esclavos, Claudio Glabro estableció su campamento al pie de la montaña, donde descendía el único camino proveniente de la cúspide, sin establecer una valla de protección. Al tener conocimiento de este hecho, Espartaco adoptó un brillante plan. Hizo descender a sus hombres por la parte más escarpada del volcán, atados por cuerdas a la cepa de una vid silvestre, cayendo por sorpresa sobre los soldados romanos, causándoles numerosas bajas y obligando a los supervivientes a darse a la fuga desordenadamente, dejando el campamento en manos de los esclavos. Era la primera gran victoria de Espartaco, la batalla del Vesubio.

La ascensión de Espartaco y el temor de Roma

Los romanos enviaron dos legiones de la frontera norte de Italia, al mando del pretor Varinio. Éste trató de cercar a Espartaco para lo que dividió sus fuerzas en tres partes. Espartaco, aprovechó la división de las fuerzas romanas y atacó a las fuerzas mandadas directamente por éste, llegando al punto de capturar los lictores del pretor y su propio caballo. Varinio tuvo que huir a pie.

Como resultado, el movimiento de los esclavos se extendió a todo el sur de Italia. Muchas ciudades fueron tomadas y saqueadas por los esclavos. Espartaco, se dedicó a organizar un ejército regular disciplinado, que pudiera enfrentarse con éxito a las poderosas legiones romanas.

De esta manera formó un ejército de unos 70.000 hombres, preparó la construcción de armas y organizó la caballería. Una vez hecho esto, formó un plan para futuras acciones.   El plan de Espartaco consistía en reunir el mayor número posible de esclavos y sacarlos de Italia cruzando los Alpes. Esta era la única posibilidad de libertad para la mayoría de ellos, porque fuera de Italia podrían escapar a territorios no conquistados por Roma (como Germania). Además, era consciente de que no podría sostener una larga guerra de desgaste contra la República romana, pues esta era inmensamente rica y podría rehacer sus fuerzas armadas una y otra vez; los romanos combatirían tenazmente, impulsados por el temor a que los esclavos de todo el Mundo Mediterráneo decidiera revelarse. Con el fin de llevar a cabo este plan, Espartaco, empezó a marchar con sus tropas hacia el norte.

El gobierno romano, habiendo notado las constantes derrotas de sus legiones, se dio cuenta de la gravedad del peligro, y envió en el 72 a.C. contra los esclavos los ejércitos de ambos cónsules, Léntulo y Gelio. En ese preciso momento surgieron disensiones entre los esclavos, cuyo resultado fue la separación de un grupo de unos 20.000 hombres, compuesto en su mayor parte por galos y germanos, al mando de Crixo. Éstos empezaron a actuar de forma independiente, pero Crixo no tenía la habilidad estratégica de Espartaco, por lo que  fueron interceptados  y aniquilados en Apulia, cayendo el mismo Crixo en el combate.

Las disensiones estaban relacionadas con el plan de acciones futuras: mientras Espartaco simplemente quería lograr que los esclavos salieran de Italia, Crixo y los suyos estaban empeñados en presentar batalla campal a los romanos, derrotarlos e incluso tomar Roma,

Espartaco, con maniobras brillantes en los pasos de los montes Apeninos, infligió una serie de derrotas y fue evitando las emboscadas que le tendieron los romanos. Sus tropas continuaron fortaleciéndose por el continuo afluir de esclavos escapados de todas partes de Italia, hasta el punto que llegó a reunir un número de 120.000 hombres en total.

La guerra bajo Craso

El gobernador de la provincia de la Galia Cisalpina, reunió todas las fuerzas disponibles y aguardó la llegada de Espartaco al valle del Po, en la ciudad de Módena. Espartaco lo derrotó y pudo cumplir su plan de cruzar los Alpes, pero en vez de eso, regresó hacia el sur. Se puede concluir que los esclavos estaban tan entusiasmados por sus victorias que deseaban culminar su venganza tomando Roma.

Espartaco se acercó a Roma. Sabiendo que no podría tomar la ciudad dadas sus poderosas fortificaciones, adoptó una postura pasiva. Los romanos, por su parte, habían confiado el mando supremo del ejército al pretor Marco Licinio Craso, adjudicándole las diez legiones disponibles, aunque no eran de las mejores, pues ya los soldados estaban desmoralizados por las inauditas victorias de Espartaco.

Los romanos construyeron un plan, consistía encerrarlos en la montañosa region del Piceno, mientras recibía más refuerzos. Pero, uno de sus ayudantes optó por atacarlos directamente, siendo derrotado. Muchos legionarios huyeron. Espartaco siguió su marcha hacia el sur

Mientras tanto, Espartaco llegaba a los alrededores de la ciudad de Turi, donde muchos mercaderes aparecieron para obtener el botín tomado por Espartaco. Necesitado de material para construir armas, los esclavos aceptaban materiales para fabricar armas.

Más tarde Espartaco y su ejército llegaron al mar Tirreno, en la zona de Calabria. Aquí entró en contacto con los piratas de Cilicia, quienes prometieron darle una flota para transportar las tropas rebeldes a Sicilia. Sin embargo, los romanos se percataron de la intención de Espartaco, por lo que sobornaron a los piratas y éstos traicionaron a Espartaco.

Craso, enterado de que los esclavos trataban de pasar a Sicilia, aprovechó la ocasión para encerrarlos en el extremo sudoccidental de la península itálica. Con este fin construyó de mar a mar una línea fortificada de unos 65 km, compuesta de un amplio y profundo foso y una valla de cuatro metros y medio de altura. Espartaco intentó forzar el paso una vez sin éxito, pero luego recurrió a una astuta táctica utilizada por Aníbal contra los romanos 144 años antes. Durante una noche tormentosa reunió todo el ganado que pudo, puso antorchas en sus cuernos y los arrojó hacia la valla. Los romanos se concentraron en el punto a donde se dirigían las antorchas, pero pronto descubrieron, para su sorpresa, que no eran hombres, sino reses. Los esclavos, por su parte cruzaron la valla por otro sector sin ser molestados y regresaron a Lucania (actual Basilicata), en la parte norte del golfo de Tarento.

El fin de la rebelión

El Senado perdió la fe en Craso, envió entonces al general Pompeyo. La idea del Senado era cercar a los esclavos desde tres frentes: noroeste, suroeste y este. En total, los romanos sumarían unas 20 legiones (alrededor de 120.000 hombres), de las cuales, las de Pompeyo sobresalían por su valor y moral, ya que regresaban de una campaña victoriosa.

Justo en esta circunstancia peligrosa surgieron otra vez disensiones entre los esclavos. De nuevo los galos y los germanos, al mando de Casto y Gáunico (unos 30.000 hombres), se separaron de Espartaco y fueron derrotados por Craso. Cualquier debilitamiento de las fuerzas rebeldes resultaría mortal, puesto que ya no había reserva de esclavos que pudieran unírseles. De esta manera, a Espartaco le quedaron alrededor de 80.000 hombres.

Por fin, Espartaco se acercó a Brindisi. Posiblemente pensó en cruzar el mar Adriático y desembarcar en Grecia o Iliria. Espartaco quiso hacer la prueba. Al llegar cerca de la ciudad, sus espías le informaron que Lúculo ya se encontraba en ella. Entonces retrocedió para enfrentarse a Craso y Pompeyo.

En el año 71 a. C., en Apulia, se libró la última batalla (llamada por algunos historiadores batalla del Río Silario). Antes de la misma Espartaco mato a su caballo y decidió combatir a pie con todos los demás. Los esclavos, dispuestos a vender cara su derrota y jamás volver a servir a los romanos, pelearon desesperadamente, pero no pudieron resistir la superioridad de las legiones romanas. 60.000 esclavos, entre ellos Espartaco -quien, herido en una pierna durante la batalla, llegó a luchar de rodillas-, cayeron en la batalla; en cambio los romanos solo perdieron 1.000 hombres. No se pudo localizar el cadáver de Espartaco. Los romanos hicieron 6.000 prisioneros, y decidieron dar al mundo una lección: todos los esclavos prisioneros fueron crucificados a lo largo del tramo de la Vía Apia entre Capua y Roma.

Algunos esclavos remanentes lograron huir y se refugiaron con los piratas de Cilicia. Pero los que no lo hicieron fueron perseguidos: Pompeyo logró destruir a una tropa de 5.000 hombres que se dirigía hacia el norte, tratando de cumplir el plan de Espartaco.

Al final de la rebelión encabezada por Espartaco, Italia perdió al menos 100.000 esclavos, con lo que todos los aspectos productivos sufrieron un fuerte golpe, en especial el sector agrícola, base fundamental de la economía romana. Los propietarios de esclavos, temerosos de nuevas rebeliones, tomaron varias medidas preventivas.

Roma fue la ciudad más poderosa del Mediterráneo debído precisamente a su fuerza, y a la crueldad con que tal fuerza se aplicaba. El castigo de un criminal o de un rebelde era brutal. Roma no toleraba traidores, y mucho menos la rivalidad.  

Los historiadores señalan que coincidiendo con la guerra de los gladiadores se produjeron diversos cambios en la legislación de la esclavitud. La esclavitud no fue abolida; sólo puede hablarse de una suavización del trato.

Glosario

Gladiador: Persona que, en los juegos públicos de la antigua Roma, se enfrentaba con otra o con un animal feroz.

Doctrina: Conjunto de ideas u opiniones religiosas, filosóficas, políticas, etc., sustentadas por una persona o grupo.

Lictor: Entre los romanos, ministro de justicia que precedía con las fasces a los cónsules y a otros magistrados.

Cónsul: Cada uno de los dos magistrados que durante un año tenían en la república romana la suprema autoridad.


Disensión: Oposición o contrariedad de varias personas en los pareceres o en los propósitos.

Fuentes:
Esto fue extraído de:

http://es.wikipedia.org/wiki/Espartaco   26/04/2012- 8:25 hs.

Esclavitud en la Roma Antigua


William D. Phillips Jr: La esclavitud desde la época romana hasta los inicios del comercio transatlántico FCE, Madrid 1989
(Versión libre y sintética. Texto de trabajo para ser utilizado exclusivamente por las alumnas de la Escuela Sarmiento)
1.    El problema de la esclavitud
La esclavitud ha sido una característica constante en la historia de la humanidad y se ha practicado en casi todas las partes del mundo.
A la hora de definir la esclavitud, el papel del amo con respecto a sus esclavos constituye la clave para entender la posición de los esclavos como propiedad. Dado que los esclavos eran una propiedad el amo podía hacer con ellos lo que quisiera. Nunca hubo un modo eficaz de asegurar que trataran bien a los esclavos. Otra condición de la esclavitud es que, salvo pocas excepciones, era un forastero. La mayoría de las veces estaba privado de lazos familiares y de la posibilidad de establecerlos. Debido a que la mayoría de los esclavos eran traídos de fuera, la mayor parte de las sociedades dispusieron de mecanismos para su aculturación.
Patterson sugiere que la dominación inherente a la esclavitud dio lugar al concepto de libertad “Antes de la esclavitud, sencillamente la gente no habría podido concebir esa cosa que llamamos libertad” Los esclavos tenían una necesidad que ningún otro ser humano ha sentido con tanta fuerza: la necesidad de desesclavización, de desalienación, de negación de su muerte social, de reconocimiento de su dignidad.
Debido a las muchas formas en que podían ser y fueron empleados, no se puede incluir a los esclavos en una única categoría, ya que no formaban una clase social o casta diferente. La esclavitud fue una institución mucho más compleja de lo que a menudo presentan los libros de texto.
Los eruditos suelen dividir  a la esclavitud en dos tipos: la agrícola o rural y la doméstica o urbana: se emplearon esclavos en las zonas rurales sobre todo en los extensos latifundios de la época final de la república y en el imperio. No obstante la esclavitud rural no siempre implicó un trabajo agrícola.
La mayor parte del trabajo de los esclavos domésticos debe ser descrito como improductivo, ya que, normalmente, se le asignaban tareas no económicas. El principal cometido de los esclavos era en muchos casos mostrar la riqueza y el lujo de que gozaban sus amos. En la república e imperio también hubieron esclavos destinados  a las obras públicas y otras actividades estatales.
La sociedad romana fue una sociedad esclavista, para ello la esclavitud debe constituir una relación de producción…la mayoría debe ser una fuente de ingresos para el amo; pero además para hablar de un sistema esclavista, la esclavitud debe ser la relación dominante de producción.
Otra forma en que las personas  convertían en esclavos, era nacer de padres esclavos, lo cual confería automáticamente al hijo el status de esclavo. Otro medio, menos frecuente de crear esclavos fue la venta o el abandono de sus hijos por parte de padres indigentes. Otro medio más fue la venta de uno mismo, práctica bastante común entre los romanos.
Los propietarios de los esclavos controlaban tanto el trabajo productivo como el potencial reproductivo. El concubinato fue un rasgo permanente de la esclavitud. Con algunas excepciones el hijo de madre esclava era siempre un esclavo y en ciertas ocasiones los amos podían castrar  sus esclavos.
Los esclavos aborrecían su condición y de un modo u otro opusieron resistencia y buscaron su libertad. El mayor  temor de los amos era la posibilidad de que los esclavos se rebelaran, pero esto sucedió en contadas ocasiones. La mayoría de las veces los esclavos opusieron una resistencia encubierta, utilizando diversas tácticas: inutilización de herramientas, malos tratos a los animales de tiro y ganado, robo, hurto, automutilación e incluso el suicidio.Si lograban escapar, muchos eran nuevamente capturados o terminaban en manos de otro amo.

2.    Auge y decadencia del sistema esclavista romano
La esclavitud fue un legado importante del mundo romano, cuyos lejanos legatarios fueron los esclavos y los propietarios de esclavos de las Américas. El Derecho Romano, codificado en el S VI por Justiniano, fue el instrumento de transmisión.
Si bien la esclavitud se practicó en las tempranas civilizaciones de la Mesopotamia, la única sociedad esclavista que surgió antes que Roma fue Grecia.
Desde el principio los romanos practicaron la esclavitud a pequeña escala empleando un número reducido de esclavos como trabajadores agrícolas y como sirvientes. Después de que dominaran Italia y comenzaran su expansión por ultramar, el incremento de la esclavitud corrió parejo con el auge de Roma como gran potencia. Durante los siglos II, II y I a.C. los generales romanos enviaron miles de esclavos procedentes de las filas de los ejércitos vencidos y de las ciudades conquistadas. Las conquistas permiten entender cómo Roma dejó de ser una sociedad propietaria de esclavos para convertirse en una verdadera sociedad esclavista. La élite tropezó con el problema de conseguir mano de obra para sus fincas porque eran demasiado extensas para ser cultivadas por una sola familia de arrendatarios y porque un gran número de trabajadores tradicionales estaban abandonando las tierras, muchos enrolados en el ejército, por lo cual no volvían en general (ya sea que cayesen en batalla o que recibieran tierras en las provincias, o que terminaran en las ciudades). Debido a la escasez de población interna la élite recurrió al empleo de esclavos en sus fincas, ya que estos no escaseaban debido a la implacable expansión romana. De los cautivos, algunos fueron llevados por el Estado a Italia, donde fueron vendidos; otros se convirtieron en propiedad personal de los soldados romanos; algunos fueron vendidos a los tratantes de esclavos. El porcentaje de esclavos en la población romana fue aproximadamente el 30%.
En el apogeo de la expansión, cuando se llevó a Italia la mayor cantidad de esclavos, estallaron 3 importantes revueltas seguidas. Estas rebeliones asustaron a la sociedad romana, tanto por la inmediata amenaza como por sus graves implicaciones para una sociedad cuyos esclavos constituían entre una cuarta y una tercera parte de la población. Las revueltas, que se concentraron en un período de 70 años consecutivos empezaron con la primera guerra de los esclavos sicilianos (139 al 132 a.C.), continuaron con la segunda guerra también en Sicilia (104 al 100 AC) y terminaron con la insurrección masiva de los años 73 a 71 a.C. organizada por Espartaco y otros gladiadores en el sur de Italia (zona de grandes propiedades). Su jefe fue Espartaco, un gladiador tracio que incitó  a sus compañeros a huir de su campamento. Animados por el éxito de Espartaco muchos esclavos del sur se rebelaron y unieron a él. Probablemente éste sabía que sus hombres no podían abrigar la esperanza de regresar a sus casas, finalmente fueron derrotados y fueron exhibidos a lo largo de la Via Apia los cuerpos crucificados de los que habían escapado a la muerte en batalla.
Las 3 rebeliones tuvieron propósitos y resultados parecidos: reflejaron el deseo de los recién capturados de obtener su libertad individual, más que de poner fin a la esclavitud como sistema, y demostraron que los métodos de control social de los romanos no estaban aún lo bastante desarrollados como para hacer frente a la masiva afluencia de nuevos esclavos
Los esclavos siguieron siendo costosos incluso en el apogeo de la expansión romana. También hubo esclavos indígenas. Los hijos de padres esclavos y de madre esclava en particular eran esclavos por esa razón. Los niños que nacían libres podían convertirse en esclavos. Los padres indigentes a menudo recurrían a uno de estos dos métodos para deshacerse de los hijos que no podían mantener: la venta y el abandono. Un método más cruel y directo era el abandono de los hijos no deseados, que con mayor frecuencia eran niñas. Esto no suponía una sentencia de muerte automática: los salvadores lo criaban como esclavos. Los niños desamparados también podían ser víctimas del secuestro por los tratantes de esclavos. Los adultos también podían perder su libertad por varias razones: sentencia legal por deudas (aunque esta era una condición temporal). Pero los adultos también podían caer en manos de secuestradores y ser vendidos como esclavos, pero probar su ciudadanía romana bastaba para quedar de nuevo libres.
Todas las personas acomodadas, adineradas o ricas  empleaban esclavos como sirvientes domésticos, los cuales tenían variadas tareas: doncellas, guardianes, mecánicos cocineros. Los eunucos, debido a que pocos sobrevivían ala castración eran costosos y doblemente escasos porque se prohibía realizar la operación en territorio romano. Los romanos tenían acceso sexual a sus esclavos domésticos. Otros compraban esclavos y los prostituían.
Con frecuencia se empleaban esclavos en las minas por las duras condiciones de trabajo. Otros ocuparon posiciones más elevadas, representando a sus propietarios actuando como tenderos, administradores, secretarios y contables. Asimismo otros tenían mayor responsabilidad en actividades como educación y medicina. La explicación de esto reside en las actividades que la elite romana desarrollaba, más encauzada hacia las tareas militares y políticas. Por consiguiente necesitaron e hicieron uso de la formación y conocimiento de las artes y profesiones liberales que michos esclavos  orientales poseían.
Un grupo espacial de esclavos  y libertos fue el conocido como la “familia del emperador”  los cuales se ocupaban de la casa imperial y de la administración del imperio. Constituían la burocracia, llevaban las bibliotecas y el sistema postal. La situación de los esclavos de la casa imperial fue diferente, en general podían esperar la manumisión.
Los esclavos estaban excluidos del servicio militar, salvo escasa excepciones. Aunque no podían ir armados y participar en el combate, si contribuyeron al funcionamiento del aparato militar, se los empleó en tareas no militares.
Las condiciones que soportaron los esclavos en el mundo romano fueron en teoría duras. El esclavo carecía de personalidad jurídica era considerado como una cosa de su dueño, estaba bajo su autoridad y podía castigarlo a su antojo incluso con la muerte. Los esclavos configuraban una categoría reconocida dentro de la familia del propietario, es decir, gozaban de su protección y de cierta familiaridad, a la vez que de seguridad respecto a la comida, la vivienda y la vestimenta. Podían participar en la vida religiosa de los cultos. En ocasiones se admitía el matrimonio entre esclavos sobre todo después de la cristianización del imperio. Un rasgo especial de la condición de ciertos esclavos fue el peculium un dinero que estaba bajo su control, el que podía utilizar para inversiones y en última instancia, a veces, comprar su libertad
Los romanos consideraban que las ocupaciones manuales, particularmente las que realizaban los esclavos eran degradantes en sí. Categorías enteras de esfuerzo humano pasaron así a considerarse indignas: la medicina y las artes, el comercio y el trabajo manual.  Los esclavos compartieron esta actitud e hicieron todo lo posible para escapar del estatus servil. Tenían a su disposición el recurso de la huída, pero esta sólo ofrecía posibilidades limitadas, muchos procedían de lugares lejanos lo que hacía vana su esperanza de regresar a sus hogares. Si llegaban a escapar eran rápidamente capturados de nuevo: su manera de hablar solía identificarlos como no romanos y las recompensas a los delatores ayudaban a que los devolvieran. Desde el SII empezaron a utilizarse collares de metal que llevaban escrito el nombre del dueño. Hasta el siglo IV normalmente se marcaba en la cara a los fugitivos capturados pero debido a la presión cristiana en el 315 se limitó la marca a piernas y manos. La posibilidad de manumisión era más segura. El propietario, lo podía hacer por varias razones: gratitud, a cambio de dinero, liberar a una esclava para casarse con ella, o conceder aun moribundo un deseo. Pero también habían razones cínicas: porque eran costosos, ancianos o discapacitados. Pero incluso con el nuevo estatus la persona libre era víctima de impedimentos legales y de discriminación social.
Según Hopkins, los romanos tuvieron un refuerzo del sistema esclavista, puesto que los esclavos romanos pagaban sustanciosas sumas por su libertad. El propietario que recibía el valor de su esclavo en el mercado como precio por su libertad podía utilizar los ingresos para comprar un esclavo más joven que sustituyera al liberto. Los contratos de manumisión solían incluir cláusulas que le obligaban a trabajar para su antiguo dueño en condiciones especiales.
Glosario:

*Aculturación: Imposición
*Inherente: Que forma parte de...
*Desalienación: No dominación 
*Casta: Grupo social, una clase social
*Eruditos: Sabios
*Élite: Grupos de gran jerarquia, formado por pocos
*Automutilación: Lastimarse, hacerse daño a uno mismo 
*Auge: Elevación en posición social o fortuna
*Apogeo: La suma de la grandeza
*Degradante: Rebajar en grado o dignidad
*Prerrogativa: Privilegio anexo a una dignidad o cargo
*Manumisión: Dar libertad a los esclavos